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1 de mayo de 2010

Declaración de la CSACC por motivo del 1º de mayo

1º DE MAYO DÍA INTERNACIONAL DE LAS TRABAJADORAS Y LOS TRABAJADORES

Este 1º de mayo, la Coordinadora Sindical de América Central y El Caribe, CSACC, saluda fraterna y solidariamente, a las trabajadoras y los trabajadores , reconociendo su arduo trabajo y animando la lucha por la conquista de mejores condiciones laborales.

Los retos que enfrentamos deben llevarnos a unificar nuestros esfuerzos por lograr que los derechos laborales, la libertad sindical y, más y mejores convenios colectivos, sean una realidad, todo aunado a que el derecho a la vida esté plenamente garantizado en nuestra subregión

Los sectores empresariales y gubernamentales han aprovechado la crisis financiera trasladada al mundo productivo, para tratar de eliminar los derechos conquistados en materia de trabajo, y borrar de plumazo los esfuerzos realizados por centenares de trabajadoras y trabajadores en el mundo para alcanzarlos, jornada de trabajo, salarios mínimos, seguridad social, derecho a sindicalizarse, derecho a negociar, derecho a no ser discriminados y tantos otros, razón por la que debemos consolidar nuestros esfuerzos para defenderlos y exigir políticas públicas que tiendan a generar nuevas fuentes de empleo bajo el concepto de trabajo decente, es decir empleos dignos, de calidad, con seguridad social, y con salarios justos.

Los tratados de libre comercio se siguen firmando a espaldas de los pueblos y benefician solo pequeñas minorías nacionales, así como a las multinacionales, subestimando la dimensión social (empleo, salud, educación) y deteriorando los derechos fundamentales de los trabajadores/as reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), especialmente los derechos que garantizan la libertad sindical, la huelga y la negociación colectiva, así como ignorando las propuestas que responsablemente han hecho las y los trabajadores de la región, tendientes a mejorar las condiciones de vida en nuestra región.

La campaña anti-sindical sistemática, por parte de los sectores hegemónicos de la región, las violaciones constantes a los convenios fundamentales, la injerencia de los gobiernos en las organizaciones sindicales, la persecución, intimidación y muerte de las y los dirigentes sindicales, son las realidades que este 1 de mayo, debe hacernos levantar la bandera de lucha, blandida por los mártires de Chicago en 1886, lucha que hemos mantenido, para garantizar a la clase trabajadora la reivindicación de sus derechos sociales, económicos, culturales y laborales, que deben verse concretados en acciones transformadoras.

Hoy más que nunca, es imperativo que se elaboren e implementen acciones efectivas de recuperación y crecimiento sostenible que considere: políticas de empleo decente, el respeto a los derechos humanos, y la garantía para trabajadoras y trabajadores de formar sindicatos, o afiliarse a ellos y de negociar las condiciones de trabajo en forma colectiva. Esta es la clave para desarrollar la democracia y garantizar la gobernabilidad.

Es indispensable el desarrollo de una cultura de igualdad que garantice a las mujeres y los grupos vulnerables su inserción en el mundo laboral en condiciones dignas, y el cumplimiento irrestricto de la legislación internacional en materia de derechos laborales

Instamos a todas las organizaciones sindicales a respaldar las acciones y movilizarse, como una sola voz, que exprese nuestros deseos de paz, justicia social, económica y de respeto a trabajadoras y trabajadores

Los principios de unidad y solidaridad internacional del movimiento sindical constituyen la fuerza para defender los intereses de la clase trabajadora, estos principios cobran mayor vigencia y deben ser priorizados y reagrupar fuerzas sociales a nivel sub.-regional con el fin de hacer frente a los grandes retos que demanda el nuevo orden económico global.

Este 1º de mayo:

  • Rechazamos enérgicamente la desregulación de la legislación laboral y la flexibilización laboral unilateral, y fuera de la negociación colectiva
  • Denunciamos la ausencia de políticas de primer empleo, que ignora el potencial que tienen las y los jóvenes para contribuir al desarrollo de los países
  • Condenamos la discriminación de las mujeres y las prácticas anti-sindicales.
  • Denunciamos la ineficacia en la aplicación del Convenio 111 sobre todo tipo de discriminación y la violación de los convenios 87 y 98, por parte de los estados.

El Movimiento Sindical unido se hace presente en defensa de la clase trabajadora de América Central y el Caribe.

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