Salud ocupacional en América Central a inicios del siglo XXI
La tercera parte de los 42 millones de habitantes de América Central son trabajadores, y el resto depende de ellos para su sobrevivencia. Sin trabajo, hay hambre en las familias centroamericanas. Muchos trabajadores pasan más horas en el trabajo que con su familia. Familias enteras migran para poder trabajar. Ante tal necesidad, en América Central priorizamos el empleo y la calidad del trabajo es asunto secundario. Muchos trabajadores laboran en condiciones deficientes y peligrosas.
Características de la fuerza de trabajo en América Central
Aproximadamente 13,5 millones conforman la población económicamente activa (PEA) de Centroamérica, con cerca del 30% mujeres. Alrededor de un 34% trabaja en agricultura y pesca, 19% en manufactura, mina, industria y construcción, y 47% en servicios de distintos tipos. El sector informal oscila entre 38% en Panamá y 71% en Guatemala. Unos 2 millones de niños y adolescentes entre los 5-17 años trabajan en Centroamérica, con el 80% catalogado como trabajo infantil: edad por debajo o número de horas por encima del límite legal, trabajo en condiciones peligrosas o las peores formas de trabajo infantil.
Desempleo, subempleo y seguridad social
En el 2003, Panamá y Belice tenían las tasas de desempleo más altas con 13.1% y 12.9% respectivamente, y dos veces más altas en mujeres que en hombres. El subempleo era más alto en Nicaragua (27%) y Guatemala (16%). Gran parte de la PEA no tiene ingresos suficientes para cubrir la canasta básica, a pesar de trabajar al menos 40 horas, sobre todo en Guatemala (80%) y en Honduras y Nicaragua (aproximadamente 70%). En 2002, la cobertura de seguro social para trabajadores era más baja en Guatemala (17%) y más alta en Costa Rica (78%), con el sector informal especialmente vulnerable con coberturas inferiores al 10% excepto Costa Rica con 63%. Sin embargo, aún en Costa Rica, muchos trabajadores inmigrantes ilegales y sus familias tienen serios problemas de acceso a los servicios de salud.
Accidentes y enfermedades ocupacionales
Los registros son deficientes en todos los países. En el 2002, el Programa Salud y Trabajo en América Central (SALTRA) hizo una estimación conservadora de 2 millones de accidentes laborales con atención médica, uno de cada seis trabajadores en la Región. La mitad ocurre en agricultura, pero los riesgos más altos están en construcción y minería. Los trabajadores migrantes son de alto riesgo, lo cual no se refleja en las estadísticas. Las enfermedades ocupacionales no se diagnostican, no se registran o no se reconocen como tales. Investigaciones realizadas por universidades en Nicaragua, Panamá y Costa Rica han mostrado enfermedades neurológicas, de la piel, alergias, sordera, cáncer y esterilidad en relación con el trabajo. No hay duda que las enfermedades laborales son frecuentes en todos los países.
Equidad
En Centroamérica, los esfuerzos para mejorar las condiciones de seguridad e higiene se han dirigido sobre todo al sector formal. Sin embargo, el nivel de organización de trabajadores es bajo, sobre todo en las actividades agrícolas e industriales. El sector empresarial cuenta con mayores recursos humanos y técnicos y tiene más influencia sobre la formulación de políticas y estrategias.
Existe inequidad y ejemplos de atropello de los derechos de los trabajadores. Los indicadores de "trabajo decente" (OIT: trabajo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana) en Centroamérica muestran que ser mujer, vivir en zona rural y/o tener un nivel bajo de educación incrementan el riesgo de subempleo, no poder cubrir la canasta básica y recibir pago inferior al salario.
Iniciativas para mejorar la salud ocupacional
Con todo, hay una creciente conciencia en la Región sobre la importancia de la salud ocupacional para el desarrollo económico sostenible. Han surgido múltiples programas de organizaciones internacionales y regionales, gobiernos, ONGs, trabajadores, empresarios y universidades. Entre otros, la OIT promueve el trabajo decente y la erradicación del trabajo infantil peligroso. La OPS/OMS impulsa el programa de ambientes de trabajo saludable. El SiD y la Asociación Servicios de Promoción Laboral (ASEPROLA) apoyan a sindicatos a incluir salud ocupacional y derechos laborales en sus agendas.
Con los esfuerzos del Centro Regional de Seguridad y Salud Ocupacional (CERSSO), en cada país funciona ahora un consejo nacional de higiene y salud ocupacional, con participación multisectorial. SALTRA moviliza las universidades a favor de los menos favorecidos. Se puede leer sobre algunas de estas experiencias en estas Noticias. Estos programas coinciden en que el trabajo es una condición necesaria para el progreso individual, familiar, empresarial, comunitario y del país y que al largo plazo los trabajos insaludables no favorecen a nadie.
Políticas fuertes de salud ocupacional en Centroamérica contribuirán a disminuir la pobreza y favorecer un desarrollo sostenible, tanto a nivel de las empresas como de los países.
Dra. Catharina Wesseling Coordinadora del Área de Salud Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas
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Puede encontrar este artículo en su contexto original en el siguiente enlace: http://www.saltra.info/index.php?module=Pagesetter&func=viewpub&tid=14&pid=13

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