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Campos de muerte

Acción sindical en las maquilas

Idalmi Cárcamo Coordinadora de la Comisión de Mujeres de la Coordinadora Sindical de América Central y El Caribe, CSACC.

Con el desarrollo de las industrias de maquila en nuestra región, las mujeres, una vez más, nos vemos sometidas por una estructura patriarcal, que traslada las tradicionales relaciones desiguales de género y de división sexual del trabajo (reproductivo y productivo), a la esfera del trabajo formal. Desde esa forma, se abusa de las jornadas laborales, se pagan salarios por debajo de los mínimos en muchos casos, se deterioran las condiciones ambientales y de seguridad en el empleo y se violentan todos los derechos sindicales; haciendo del derecho fundamental a empleos decentes una forma de explotación y humillación de las trabajadoras .

La implantación de industrias maquiladoras en México, América Central y El Caribe es un proceso iniciado en los años sesenta y que tiene su mayor auge en la década de los ochenta. Si bien la fuerza de trabajo empleada por esta industria no representa la mayor parte de la fuerza activa total de los países, los recientes tratados bilaterales y regionales de comercio indican que, ya en este momento, la maquila se está desarrollando a ritmo acelerado y que está jugando un papel cada vez más relevante en el mercado del trabajo.

Estas industrias en su proceso de contratación de mano de obra, tienen un claro sesgo de género. En todas las maquiladoras de México, América Central y El Caribe, la mano de obra femenina predomina y se estima en promedio en un 80% del total de la mano de obra en esta actividad. La edad de las trabajadoras oscila entre 14 y 25 años. La mayoría de ellas son “mujeres solas”, muchas de ellas con hijos. En todos estos países, las maquiladoras se concentran en su mayoría en el sector textil y en la confección.

Por otra parte, los salarios pagados en las maquiladoras de América Central y El Caribe se acercan o son inferiores a los salarios mínimos fijados a nivel nacional,

Tenemos así una precarización del empleo por medio de la actividad de las maquilas, en total detrimento de derechos laborales en general, pero, de forma particular, para las mujeres, que son la población que más asume esta actividad, continuando así la discriminación hacia la mujer por la división sexual del trabajo (productivo-reproductivo) traslada al empleo formal.

Según la información preliminar de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para 1999, en la región, existían 881 empresas maquiladoras, de las cuales solamente 57 tenían presencia sindical (incluyendo algunos sindicatos acéfalos, sin dirección). En Costa Rica todos en acefalia y en Guatemala no se encuentra ni un solo sindicato. Si restamos los sindicatos que se encuentran acéfalos y que por tanto no operan en las empresas, la suma se reduce a 42 sindicatos activos en las 881 empresas existentes. Sólo el 4.7% de las empresas de maquila en Centroamérica ha permitido la instauración de sindicatos. Estas cifras no incluyen a la República Dominicana, que para la fecha registraba 112 sindicatos en sus 469 maquilas .

En el marco de la realidad antes descrita, las organizaciones sindicales de nuestra región, han venido desarrollando su acción organizativa y reivindicativa por los derechos de las trabajadoras/es de este sector, a pesar de las dificultades antes dichas en materia de libertad sindical.

En algunos de los países, y a pesar del círculo anti-sindical que continúa en las empresas maquiladoras, el movimiento sindical ha logrado establecer sindicatos y, en algunos casos, Federaciones en este Sector (República Dominicana, Honduras).

En algunos casos donde se ha hecho imposible la creación de un sindicato de empresa, se ha logrado que sindicatos nacionales o regionales de industria, logren afiliadas trabajadoras y, por esa vía, intervenir en la defensa de sus derechos laborales.

En el caso de República Dominicana, existen tres Federaciones del Sector, que tienen constituida una Coordinadora Nacional. También existe una Asociación Nacional de Mujeres Trabajadoras de las Maquilas.

En Honduras, existe una Coordinadora para la Protección Laboral para las Trabajadoras de las Maquilas, constituida por organizaciones sindicales, Organizaciones de Mujeres, Centros de Investigación, ONG. Por medio de esta instancia se ha presentado al Congreso de la República una Propuesta de Ley, donde se busca regular las inversiones de las empresas, estableciendo una Garantía Bancaria, que respalde las obligaciones laborales de las trabajadoras/es, en caso de quiebra o cierre de operaciones de la empresa en el país. Se ha realizado cabildeo y campañas públicas sobre esta iniciativa.

En el ámbito subregional, se ha constituido la Coordinadora de Sindicatos del Sector Maquila. Se viene haciendo denuncias ante los tribunales laborales y de justicia, ante las instancias internacionales (OIT), contra empresas que impiden el ejercicio del derecho de organización sindical. En este mismo sentido, se han realizado movilizaciones, tomas de empresas, paros y huelgas en muchas de las empresas donde este derecho no es respetado. También se utilizan los mecanismos de conciliación y arbitraje con participación de la Secretaría del Trabajo, ante conflictos relacionados con la imposibilidad de organizar sindicalmente o ejercer algunos otros derechos laborales.

La acción sindical en las relaciones bipartitas, entre sindicatos y empresas, ha permitido algunos acuerdos colectivos, donde se incluyen cláusulas sobre igualdad de trato e igualdad salarial para las mujeres. Se han incluido también cláusulas sobre el problema del acoso sexual, con la creación de comisiones para atender este tipo de denuncia, así como avances en la penalización de este tipo de delito. Cláusulas para la prevención sobre el VIH SIDA para evitar los despidos de personas, por motivos de ser portadores de esta enfermedad.

En algunas empresas, se ha logrado que por parte del Instituto de Seguridad Social, se establezca estancias para los niños lactantes y se han aumentado los tiempos a las madres para el amamantamiento. En otros casos se ha establecido el mecanismo de acumulación de tiempos semanales o mensuales, para las madres que tienen sus hijos (no lactantes) distantes del lugar de trabajo, de manera que puedan ir a pasar tiempo con ellos.

Finalmente, consideramos que la mundialización económica pretende convertir a nuestros países en grandes maquilas, en grandes zonas francas sin fronteras, ni limites para la producción y el gran capital, pero con murallas para las trabajadoras y para el movimiento sindical, sobre todo los derechos fundamentales en el trabajo. Por eso pensamos, que todo el movimiento sindical, y las mujeres en particular, tenemos que continuar las luchas por forjarnos un empleo decente y digno, que sea producto de inversiones respetuosas de la libertad sindical, la no discriminación en el empleo y que contribuyan con un medio ambiente ecológicamente sostenible.

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