Historia no oficial del banano
María Antonia Medrano Delgado Coordinadora de Investigación ISACC
“En el vapor de la mañana. Un cuerpo rueda, una cosa. Sin nombre, un número caído. Un racimo de fruta muerta derramada en el pudridero”
Pablo Neruda
No sé exactamente de dónde provengo, probablemente sea asiático o africano, pero en estos tiempos de globalización ese no será ningún problema para las y los lectores.
Según mis investigaciones, soy nombrado en escritos chinos con más de tres mil años de antigüedad. Algunos científicos afirman que posiblemente sea la planta cultivada más antigua del mundo, otros, que fui uno de los primeros alimentos del hombre primitivo. Antiguas civilizaciones me llamaban Fruta de los hombres sabios (musa sapiens) o Musa de los sabios y, modernamente, Manjar de los Dioses, por el nivel nutricional que contengo.
Podría decir que mi aroma, mi textura y mi color me vuelven una fruta irresistible a los sentidos humanos, colocándome en uno de los primeros lugares de preferencia. Pero bueno, esta parte de la historia ya es conocida por todos y todas, por lo que quiero relatar mi historia no oficial, esa a la que no se hace referencia por intereses comerciales, para que descubran qué me hace especial al ser cultivado y procesado en América Central y El Caribe, particularmente en Izabal, Guatemala.
Quiero contarles una parte de la historia reciente de las y los heroicos trabajadores bananeros organizados en el Sindicato de Trabajadores Bananeros de Izabal (SITRABI), que mantienen una lucha inclaudicable por la defensa de la vida, del trabajo y de la libertad sindical. El SITRABI, afilado a la UGT y a la UITA, fue fundado en nueve de junio de 1947, y aglutina a las trabajadoras y los trabajadores de las fincas bananeras propiedad de la trasnacional United Fruit Company, ubicadas en Izabal, Guatemala.
Las mujeres, niñas, hombres y niños que me cultivan viven dentro de las plantaciones, en un cuarto de cemento de unos nueve metros cuadrados, ahí está ubicado el dormitorio, el comedor y la sala. No hay lugar para la cocina, les obligan a improvisar cocinas colectivas a la intemperie en terrenos que les prestan. Para cocinar los alimentos hay que esperar turno. El SITRABI, a través de una lucha inclaudicable ha reivindicado este derecho por medio de negociaciones colectivas.
Soy testigo de que las trabajadoras y los trabajadores de las fincas Mopa y Panorama tienen una jornada laboral de entre 14 y 18 horas, pagada a unos 800 quetzales al mes (poco mas de 130 dólares), siendo el salario máximo para los más antiguos y especializados de unos 1.100 quetzales (poco más de 180 dólares), sin embargo, la mayoría son jóvenes de entre 18 y 35 años de edad. Contrastando con estas condiciones laborales y de vida de los que verdaderamente producen la riqueza, los beneficios para los productores-exportadores son altísimos. En las primeras catorce semanas de 1998 las exportaciones bananeras crecieron un 67%. Mientras en 1997 consiguieron vender US$ 27.8 millones tan solo en los cuatro primeros meses de 1998 ya se habían colocado US$ 46,6 millones.
Haré mi mejor esfuerzo para que juntos sigamos el tentáculo del capital y explicar de la manera más comprensible las diferentes facetas que componen esta historia:
El 52% de Fresh Del Monte, actualmente separado de La Compañía Del Monte Foods, pertenece al Grupo IAT, propiedad de la familia Jordana-Palestina Abu-Ghazalleh, esto significa el 90% de las acciones, quienes además tienen intereses en Costa Rica, Camerún, Brasil, Ecuador, Filipinas y Panamá.
Desde 1990 se han producido cinco conflictos laborales en seis fincas, nominalmente productoras independientes, pero realmente propiedad de la Compañía de Desarrollo Bananero de Guatemala BANDEGUA, dedicada exclusivamente a la comercialización del banano, subsidiaria de la Compañía Del Monte de Guatemala y perteneciente a los mismos dueños de la transnacional Del Monte Fresh propietaria de 20 fincas.
El nueve de febrero de 1989, 350 trabajadores de las fincas Alabama y Arizona, de Entre Ríos (Izabal) conforme a derecho, formaron un Comité Ad Hoc amparados en el artículo No. 374 del Código del Trabajo de Guatemala, y que es utilizado para solventar los conflictos colectivos de carácter económico, solicitaron el reconocimiento para la formación del sindicato presentando a la patronal y al Juzgado de Trabajo de Puerto Barrios (Departamento de Izabal) un pliego de derechos, demandando mejores condiciones salariales, laborales y un incremento salarial del 25%.
La patronal reaccionó despidiendo a los 22 trabajadores del comité y posteriormente al resto para neutralizar la conformación de sindicatos.
Las bananas y los bananos fuimos testigos de los despidos de 42 trabajadores en el municipio de Morales (Izabal) de las fincas Mopa y Panorama, esto motivó la huelga del 18 de febrero de ese mismo año, la cual se extendió a la finca Paraiso-Panchoy, participando un total de unos 600 trabajadores del campo. La respuesta de la patronal fue ordenar la captura de los líderes del movimiento sindical, además de cortar la luz y el agua a las y los huelguistas, sin importar las consecuencias epidemiológicas que esta medida represiva pudiera causar.
De acuerdo a datos oficiales del Ministerio de Trabajo de Guatemala, en 1996 en Izabal existían 4,685 trabajadores sindicalizados agrupados en 60 organizaciones. La campaña patronal de desprestigio a la lucha sindical, difundió que la huelga era provocada por la invasión de agitadores externos, ex-trabajadores dirigidos y asesorados por el SITRABI, de esta forma solapada trataron de convertir en una cuestión penal el conflicto laboral, esta artimaña les ha permitido desalojar a los y las huelguistas, contratar nuevos empleados para evitar la conformación de sindicatos y enfrentar a los hermanos y las hermanas de clase por la sobrevivencia.
Los dirigentes sindicales del SITRABI, Marel Martínez y Villeda Aldana, fueron detenidos y puestos en libertad a finales de abril de 1989, tras pagar una fianza de 20 mil quetzales (unos 3,350 dólares). Las órdenes de captura contra siete dirigentes sindicales y 70 trabajadores de las fincas Mopa y Panorama, caducarán hasta el 2009, ya que de acuerdo a la ley penal guatemalteca esta acusación tiene vigencia por 20 años.
El 16 de abril de 1989, la Central General de Trabajadores de Guatemala (CGTG) y la Federación Campesina y Popular (Fedecampo), organizaron una movilización con los 150 trabajadores del campo y sus familias, los que habían sido despedidos en las bananeras de la Costa Sur. Desde la localidad de Cocales, Departamento de Suchitepequez, marcharon hacia Ciudad de Guatemala para participar en un plantón en la Plaza de la Constitución frente al Palacio Nacional.
El 29 de abril de 1989, el Juez de Primera Instancia Penal de Izabal, Edgar Rivera González, emitió una nueva orden de desalojo de las fincas bananeras Mopa, Panorama y Paraiso- Panchoy. Anteriormente, el 26 de marzo de 1989, una resolución similar no pudo ser ejecutada a término debido a que los trabajadores agrícolas se opusieron con el apoyo de más de 1.000 trabajadores de otras fincas.
Ante la impunidad con que actuaban las bananeras, el 4 de mayo del mismo año, más de 5.000 trabajadores del ramal Entre Ríos hicieron un corte de carretera y colocaron barricadas a la entrada de la población del mismo nombre, en la ruta al Atlántico, como una medida más de protesta.
La protesta duró más de 15 horas y, al filo de la medianoche, los trabajadores lograron que el Gobernador Departamental de Izabal, César Arriaga, junto a los Ministros de Trabajo, Agricultura, Economía, Relaciones Exteriores, el Procurador de Derechos Humanos (PDH) y la Misión de las Naciones Unidas para Guatemala (MINUGUA) abrieran una mesa de negociación en la sede de la PDH en Ciudad de Guatemala.
Un compromiso logrado en esta oportunidad fue la presentación de una delegación de la PDH y de la Policía Nacional Civil (PNC) al puente peatonal sobre el rió Motagua, ya que cuando los trabajadores intentan pasar a nado el rió para circular por la zona, los miembros de seguridad de las fincas Arizona y Alabama les disparan. A final de abril de 1989 incluso, una comisión de Derechos Humanos que fue a visitar las fincas para recabar información del conflicto, fue recibida a tiros. Abogados de la patronal declararon que pudo ser un “acto individual del personal de seguridad de las fincas, no de los propietarios”.
La Comisión de Alto Nivel de la que son parte el Fiscal General y el Secretario General del Organismo Judicial, que empezó a sesionar el seis de mayo de 1989, aprobó una agenda de cuatro puntos a discutir:
1.Libertad sindical (pactos colectivos, despidos y reinstalación de los trabajadores despedidos). Revisión de la situación actual en las empresas Kiowa (la única donde hasta ahora se ha logrado una solución por acuerdo) y Copsa. 2.Revisión de la situación de las fincas Mopa, Panorama y Paraiso- del ramal de Panchoy. 3.Reinstalación de los trabajadores despedidos y pagos de salarios retenidos desde el momento del despido de trabajadores de las fincas Alabama y Arizona. Los patronos desistirían de los juicios surgidos como consecuencia del conflicto, del pliego de peticiones y emplazamientos colectivos de los trabajadores. Libertad de locomoción en la región. Revisión de pérdidas. 4.Retorno al trabajo en los casos donde se labora.
De acuerdo al artículo 90 del convenio colectivo SITRABI-BANDEGUA, no pueden haber despidos masivos, sino de cinco en cinco, sin embargo, en 1999 BANDEGUA violó el convenio colectivo y despidió a casi 1,000 trabajadores, paralelamente, los líderes del SITRABI fueron sacados de sus hogares por 200 hombres armados al mando del jefe de seguridad de BANDEGUA y obligados a renunciar al sindicato, a sus trabajos y a leer en la radio declaraciones en las cuales se retractaban de sus acciones. Los trabajadores, en legítima defensa de sus intereses, se unieron como un racimo de bananos y le cantaron “retirada” a la patronal, al hacer uso del contrato colectivo que les autoriza tomarse diez días libres sin pago.
A pesar de que se siguió el proceso judicial contra los 200 paramilitares que cometieron este delito, los mismos gozan de plena impunidad. En esta investigación fue señalada la multinacional Del Monte la que no tuvo otra alternativa que involucrarse oficialmente en el caso, por la presión de una campaña internacional de denuncia. Teodoro Jiménez Falla, gerente de operaciones agrícolas en la Empresa Del Monte, quien es vinculado públicamente con el narcotráfico, no tuvo recato para participar abiertamente en la organización del secuestro.
Como consecuencia de estos hechos, cinco miembros de la dirigencia sindical del SITRABI se vieron obligados a partir al exilio, ya que el Estado guatemalteco no fue capaz de brindar las garantías necesarias para preservar la integridad a sus vidas.
Del Monte, entonces, arrendó las plantaciones a empresarios nacionales, los cuales contrataron a nuevos trabajadores no sindicalizadas pagándoles un salario inferior. La Misión de Naciones Unidas en Guatemala catalogó el hecho como la peor violación a los derechos humanos en los últimos años.
Bajo presión internacional, en marzo de 2000, Del Monte se vio obligada a negociar con la UITA un nuevo marco de convenio, el cual no fue respetado por Del Monte ni por los empresarios nacionales.
En el mismo año 2000, el Comité Ejecutivo de SITRABI fue víctima de una serie de amenazas de muerte por medio de llamadas telefónicas, la denuncia correspondiente fue presentada ante la Fiscalía Especial de Delitos contra Periodistas y Sindicalistas del M.P. la investigación fue totalmente infructuosa porque nunca encontraron a los responsables.
En el 2004, BANDEGUA se auto-vendió varias plantaciones en el Atlántico de Guatemala (Izabal) e invirtió en plantaciones ubicadas en el Pacífico, donde no permiten la creación de sindicatos y los salarios son inferiores a los del Atlántico, donde están organizados en el SITRABI. Sin embargo, en el 2005, BANDEGUA invirtió de nuevo en el Departamento de Izabal. Podría afirmar que la patronal, con este hecho, acepta tácitamente que SITRABI a través de su organización y convenios colectivos ha logrado la estabilidad necesaria para que las tierras de Izabal tenga mayor rendimiento productivo que en las del Pacífico.
Del Monte abrió nuevas plantaciones en el nororiente de Brasil y en Camerún, con el objetivo comercial de obtener un banano “más barato” para cumplir el contrato exclusivo que tiene con el gigante minorista ASDA/ WALMART del Reino Unido, esto originó que los supermercados entraran en una guerra de precios, produciéndose una baja de precios para los abastecedores. Éstos para no ver disminuidas sus ganancias, han decidido instalarse en los países en donde los trabajadores están más desprotegidos, con los salarios más bajos y las peores condiciones sociales y ambientales.
Amigas y amigos, permítanme llamarles así, porque si a esta altura de mi artículo todavía me continúas leyendo, significa que las y los bananos estamos adquiriendo una nueva cualidad, la de la narrativa, les contaré entonces lo más fresco de los bananales: el 26 de noviembre de 2006, César Humberto Guerra López Secretario de Conflictos 1º del Comité Ejecutivo Central de SITRABI, fue interceptado por hombres desconocidos mientras conducía un vehículo propiedad del sindicato, quienes le hicieron varios disparos, rompiendo el vidrio del vehículo.
El 20 de julio de 2007, cinco soldados del ejército de Guatemala, a bordo de una camioneta con las placas 0-174BBF, allanaron la sede del sindicato encontrándose presentes los compañeros José Antonio Cartagena y Selfa Sandoval Carranza, a quienes interrogaron sobre cómo se llamaba el Presidente del Sindicato, cuántos eran los miembros del Comité Ejecutivo, cuántos afiliados tenía y cuál era el trabajo que hacía el sindicato. Los compañeros empinados en el valor y la historia que nos une, hábilmente repreguntaron y espantaron así a estas moscas, como las llamaría Neruda.
Luego de una entrevista con el Ministro de Defensa para denunciar los hechos antes mencionados y recibir la promesa del Ministro de una investigación interna, Marco Tulio Ramírez Portela es asesinado por varios hombres cubiertos con pasamontañas y con armas de grueso calibre. Esto sucedió en 23 de septiembre de 2007.
Marco Tulio era el dirigente principal de la sección sindical de la Finca Yuma del Distrito del Motagua en los Amantes, Izabal, Secretario de Cultura y Deporte del SITRABI, y hermano de Noé Antonio Ramírez Portela Secretario General del mismo sindicato.
Al momento de su muerte, Marco Tulio salía de su casa para dirigirse a su trabajo en las plantaciones, al encuentro diario conmigo.
Durante el 2007, fueron denunciados por los sindicalistas y organismos internacionales, los asesinatos de ocho sindicalistas de diferentes ramas de la producción y departamentos de Guatemala en circunstancias similares a la de Marco Tulio. A pesar de la presión interna e internacional y de que la dirigencia sindical ha acusado abiertamente a las empresas de esta política de exterminio contra el movimiento sindical, los casos no han sido esclarecidos satisfactoriamente por las autoridades.
Con el apoyo de una Misión de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación-UITA en Guatemala, el SITRABI se ha entrevistado con la Ministra y el Vice Ministro de Gobernación en tres ocasiones para exigir la aclaración de este crimen y para que cesen las amenazas de muerte hacia Noé Antonio Ramírez Portela y demás miembros del ejecutivo de SITRABI. En estas reuniones ha participado la dirección de BANDEGUA. En la última reunión se acordó, conformar una Mesa de Trabajo con la participación de SITRABI, la empresa y de una representación de la Rel-UITA.
El atroz asesinato de Marco Tulio desató una ola de condenas y solidaridad a nivel mundial. Todas las organizaciones sindicales y sociales se pronunciaron ante este crimen que se ejecutó bajo el amparo y la indolencia del gobierno guatemalteco y aún sigue impune.
Marco Tulio debía participar en octubre de 2007 en el Curso de Formadores Sindicales en Seguridad y Salud en el Trabajo que realizó el ISACC en Managua, Nicaragua, como parte de su capacitación como formador en este tema. El curso fue dedicado a su memoria y presidido por su fotografía y una vela que se mantuvo encendida mientras duró la actividad.
Posteriormente, y ante las amenazas de que era víctima Noé Antonio Ramírez Portela, Secretario General del SITRABI y hermano de Marco Tulio, las y los participantes en el curso elaboraron un comunicado de denuncia que se dio a conocer en una conferencia de prensa ante los medios de comunicación nicaragüenses.
Siempre en octubre de 2007, el ISACC hizo otro homenaje a Marco Tulio, esta vez en Ciudad Guatemala en el marco del lanzamiento de la Campaña contra el Feminicidio y la presentación de los avances del estudio sobre Libertad Sindical. En esta visita a mi país, el ISACC entregó a Noe Antonio la vela que simboliza el ejemplo viviente de Marco Tulio y la fotografía, los mismos que presidieron dos días después, el acto en su honor realizado en la fina Yuma.
Así concluyo este capítulo de mi larga y triste historia, la historia no oficial escrita con sangre y sudor de las trabajadoras y los trabajadores del SITRABI. Estoy seguro que a partir de ahora al degustarme pensarán en los miles de seres humanos que abonan mi savia y entrará en ustedes el gusanito de la inquietud de qué hacer para apoyar al movimiento sindical de las bananeras de Izabal y cómo solidarizarse con su causa.

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