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Promoviendo la salud laboral en Centroamérica

Mujeres docentes y su salud laboral

Las mujeres que trabajan en la enseñanza, a pesar de ser un porcentaje mayoritario, al igual que sucede en la sanidad, sufren el mismo tipo de discriminaciones que sus compañeras trabajadoras en cualquier otro tipo de trabajo, aunque el tipo de discriminaciones sea de esas "socialmente aceptadas" y muchas de las trabajadoras no llegan siquiera a percibirlas.

Si hacemos referencia a su salud, podríamos afirmar que tienen peor salud que sus compañeros, suelen tener menos bajas laborales, pero sufren un deterioro en su salud, concretado en malestar crónico, cansancio generalizado, depresiones, dolores musculares, disfonías y afonías recurrentes, que en muchos casos achacan a su manera de vivir, de hablar, a sus prisas, a cómo se toman las cosas, a suse culpan a si mismas de su falta de salud. Han asumido el rol asignado y se han convencido de que lo que hay que hacer es seguir adelante, soportando con “dignidad” y resignación su "suerte".

En nuestras sociedades se educa a las mujeres en la idea de que hay que sufrir y saber aguantar, hay que desgastarse en bien de la familia o la comunidad, la última siempre ella. Este tipo de aprendizajes ha calado hondo, no solamente en la conciencia de las mujeres, sino en toda la sociedad, que de una u otra manera está esperando que así suceda, hasta el punto que incluso en las consultas médicas y hospitalarias, a las lesiones y enfermedades de las mujeres se les da menos importancia que a las de los hombres, achacándolas a veces a los cambios hormonales, al "histerismo típico de las mujeres" a enfermedades comunes y, por supuesto, en muy pocos casos se planteará como un problema de salud laboral.

Factores de riesgo

Las mismas características de la doble jornada laboral de las mujeres docentes (trabajo profesional y trabajo doméstico) nos permiten agrupar los factores de riesgo en dos grandes grupos: Factores causantes en los centros de trabajo y factores causantes en la doble jornada.

A) Factores causantes en los centros de trabajo

  • Factores físicos: mucho tiempo de pie, malas posturas, uso indebido de la voz, cambios frecuentes y bruscos de la temperatura, movimientos rápidos e imprevistos, mobiliario inapropiado, cargas frecuentes, luz extrema, alto nivel de ruido, grupos de alumnos demasiado numerosos (por lo general, las mujeres se ocupan de las edades más tempranas en el sistema educativo).
  • Factores psicológicos: bajo reconocimiento social, alta exigencia, mayor nivel de empatía, menor acceso a cargos directivos, compromiso con las familias del alumnado (que por lo general están en edades tempranas), alto nivel de improvisación, difícil control, multiplicidad de tareas simultáneas.
  • Factores sociales y ambientales: Desplazamientos y cambios frecuentes de trabajo, traslados, malas condiciones en sus lugares de trabajo, sobrecarga laboral.
  • Factores personales: Diferencias biológicas, cambios hormonales, migrañas, debilidad ósea, maternidad, partos, lactancia, menopausia, desarreglos funcionales.

B) Factores causantes en la doble jornada

El trabajo doméstico y reproductivo, no remunerado, realizado básicamente por las mujeres y caracterizado por la realización de tareas que tienen que ver con la atención y con el cuidado de las personas que conviven en una unidad familiar, está socialmente aceptado como algo "sencillo y natural", que no implica riesgos y que no produce enfermedades laborales; este tipo de trabajo no catalogado, y que se adjudica de forma mayoritaria a las mujeres, las somete de una forma injusta a una doble jornada, que además no tiene ningún tipo de incentivo, ya que ni está considerado, ni pagado y, en la mayoría de los casos, ni agradecido.

A pesar de que, en los últimos años, las mujeres se han ido incorporando al espacio público y laboral, no lo han hecho de la misma forma los hombres al espacio de lo privado para asumir esas tareas "tan fáciles y naturales",y siguen dejándose cuidar, en lugar de convivir y compartir la responsabilidad de gestionar su unidad familiar, generando de este modo una situación injusta para las mujeres, que han de realizar el esfuerzo de compatibilizar sus tareas asalariadas con las de la atención y cuidado de los suyos, y, en algunas ocasiones, si además tienen compromiso de padres mayores o compromiso social, político o sindical, se les convierte en triple jornada que las esclaviza y las hace enfermar.

Mejorar las condiciones de trabajo

Para mejorar las condiciones de trabajo de miles de mujeres trabajadoras de la educación se debe investigar más a fondo las potenciales consecuencias de todos los factores mencionados, teniendo en consideración algunos criterios:

  • Realizar estudios de evaluación de riesgos y enfermedades profesionales desde un enfoque de género.
  • Profundizar el estudio de las bajas laborales.
  • Llevar a cabo exámenes médicos y estudiar sus resultados con enfoque de género.
  • Catalogar de manera diferenciada los puestos de trabajo y llevar acabo planes de prevención adecuados a ellos.
  • Mejorar las condiciones físicas de los centros, luz, higiene, limpieza, ruidos, aislamiento, etc.
  • Reducir las horas de docencia directa y el número de alumnos en los grupos.
  • Realizar formación específica sobre condiciones saludables en el trabajo en horario lectivo.

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